El corazón de los Alpes ofrece al viajero mucho más que un lugar para el deporte o unos impresionantes paisajes en los que perderse, ya que la zona está llena de tradiciones de las que disfrutar.
Un ejemplo de ello es la Désarpa, una antigua celebración de Valle d’Aosta que, coincidiendo con la fiesta de San Miguel del 29 de septiembre, marca el fin de la estación estival con un evento muy querido por la población local.
Esta tradición ancestral celebra el regreso de las vacas de los pastos alpinos, donde son llevadas a pastar durante los meses más calurosos del año. En efecto, en el norte de Italia, la trashumancia de ganado es un momento importante para la vida del agricultor y un día de fiesta para compartir con el resto de la población.
Las vacas son las protagonistas
La indiscutible protagonista de la Désarpa es la vaca, que, a su regreso al valle, es cepillada con cuidado y adornada con ornamentos multicolores. Destacan dos vacas en particular: la “reina di corne” (la más batalladora) coronada con cintas rojas, y la “reina dou lacé” (la más productiva) con cintas blancas. Engalanados de curiosas maneras, los animales protagonizan un desfile.
La fiesta de la Désarpa
En años alternos (los años pares), el último fin de semana de septiembre, se celebra también la fiesta de la Désarpa: el sábado en el pueblo de Valtournenche, en el valle del monte Cervino, y el domingo en la ciudad de Aosta, capital de la región.
La fiesta de la Désarpa es una ocasión única para vivir las auténticas tradiciones de la región y disfrutar de sus productos típicos al ofrecer una visión auténtica de las tradiciones de las zonas rurales del Valle d’Aosta y brindar la oportunidad de probar los mejores platos tradicionales de primerísima mano.
Un desfile vacuno
En Aosta, el momento álgido de la jornada se da cuando el nutrido cortejo bovino atraviesa las calles del centro de la ciudad, acompañándose del sonido de los cencerros. Estas imágenes imborrables para el viajero se acompañan de las diversas iniciativas culturales típicas del folclore de la zona, que acompañan a este evento.
En Valtournenche, en el valle del Cervino, el desfile de las vacas va desde Breuil-Cervinia hasta el poblado de Maen, en un recorrido en el que la belleza del paisaje refleja la alegría de la población. En él participan, además de los agricultores, personas tan variopintas como guías alpinos, profesores de esquí, distintas asociaciones locales y algunos residentes en trajes tradicionales. La fiesta es amenizada con pequeños puntos de restauración, además de música y folclore. La jornada termina con almuerzo y baile para todos.
Acerca de Valle d’Aosta
Valle d’Aosta es la más pequeña de las comunidades italianas, con una población que ronda los 120.000 habitantes. Sus fronteras limitan al norte con Suiza, al oeste con Francia y con la región italiana del Piamonte al sur. El valle está rodeado por grandes montañas idóneas para la práctica de cualquier deporte de invierno.
Los valdostanos son bilingües: utilizan el francés —herencia de cuando la casa de Saboya gobernaba en la región— en sus actos y leyes gubernamentales, aunque su lengua más usada cotidianamente es el francoprovenzal o arpitano. El italiano, como consecuencia de la escolarización y la inmigración, es también una de las lenguas de mayor uso, aunque Valle d’Aosta tiene políticas especialmente orientadas al uso mayoritario del francés como símbolo de identidad cultural.
Con sus 25 estaciones de esquí, Valle d’Aosta ofrece a los amantes de los deportes invernales cerca de 1.200 km esquiables, 750 de la modalidad alpina y 350 de esquí de fondo. Un paraíso terrenal para cualquier amante de los deportes de invierno.